El impulsor de la propuesta es el Diputado Manuel Passaglia (del espacio Hechos), quien llevó el texto a la Legislatura provincial.
La medida contempla sanciones más severas que las actuales, incluyendo la posibilidad de secuestrar vehículos que circulen con caños de escape modificados o fuera de norma, una práctica frecuente en distintas ciudades.
El proyecto plantea un cambio de enfoque respecto de la normativa vigente, al considerar que las multas económicas no alcanzan para desalentar estas conductas.
En ese sentido, busca avanzar no solo contra quienes usan estos dispositivos, sino también contra toda la cadena vinculada a su fabricación, venta e instalación.
Entre los argumentos, Passaglia señaló que "el ruido constante afecta la salud, el descanso y la vida cotidiana de los vecinos".
"Se trata de uno de los reclamos más habituales en los centros urbanos, donde la circulación de vehículos con escapes libres genera conflictos y deteriora la calidad de vida".
La iniciativa también propone medidas concretas como el decomiso de los escapes ilegales y su destrucción inmediata, además del secuestro preventivo de los vehículos.
En los casos considerados más graves, se habilita la posibilidad de avanzar con la compactación de las motos o autos involucrados en la infracción.
Por último, el proyecto establece criterios para aplicar las sanciones, teniendo en cuenta factores como la intensidad del ruido, la intencionalidad y el lugar donde se comete la falta.
Para el legislador, el objetivo "es generar un cambio de conducta y garantizar el derecho de los vecinos a vivir en un entorno más tranquilo".



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